Los siempre
impuntuales de Dude comics nos sorprendieron a principios de año con una atractiva
propuesta editorial, esa propuesta se llama "La huella futura" y consiste en la
aparición a lo largo del año 2.000 de seis números unitarios escritos y dibujados cada
uno de ellos por algunas (no todas) de las mejores promesas del mundo de la historieta
española, cuyo único nexo de unión reside en contar en cada número una historia real y
cotidiana.
El primer número se llama Haciendo café, que apareció en Enero
del 2.000, y su autor fue Quim Bou, conocido por sus trabajos en "A reventar!",
"Cercanías", "Muerte Animal", "El mes del Dragón" y unas
tiras en la revista "Cáñamo".
La historia que nos cuenta el autor es la de dos hermanos
que hablan,discurren y filosofan sobre la vida y la muerte en la cocina del hogar paterno
durante el velatorio de su recientemente fallecido padre.
Muchos podrían pensar que un tebeo de 22 páginas
sobre dos tíos hablando en una cocina no da para mucho. Pues estarían equivocados. El
diálogo entre los dos hermanos da mucho jugo y, por extraño que parezca, entretiene y te
sumerge más en la historia que doscientas páginas de peleas y tiros.
¿Porqué? Por que el sentido de la narración que
imprime Bou en sus viñetas y sus diálogos es increíblemente perfecto y dinámico; por
que lo que opinan los dos hermanos lo hemos pensado nosotros muchas veces; por que la
historia que narra parece tan real y cercana que cuando llegas a la última viñeta te
quedas con ganas de saber más sobre la vida de los dos hermanos (de los que Bou sólo nos
ofrece unos mínimos retazos de su vida); por que la muerte nos es siempre cercana, y Bou
nos muestra una muerte "real" y cercana, haciéndonos reflexionar sobre nuestra
propia muerte (muchas veces borrada de nuestra memoria); y por otros muchos por qués que
los lectores pueden encontrar al analizar el tebeo.
El dibujo de Bou, además, es simplemente real, con unos
personajes cuyas expresiones y acciones dicen más que mil palabras. Siguiendo en este
tebeo un estilo cuyo trazo está marcado bajo la influencia del gran Miguelanxo Prado.
Nunca me había sentido tan satisfecho de gastarme 250 pesetas como
lo estuve después de haberme leído "Haciendo café" |