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Esta revista,
fanzine, antología, o como lo queráis llamar de relatos
fantásticos es de lo mejorcito que los amantes de la buena
literatura (fantástica o no) nos podemos en contrar en las
librerías. De hecho en los Ignotus 2.001, los "Oscars"
de la fantasía española, ha recibido casi diez nominaciones
en distintas categorías.
La calidad de los relatos escogidos para este volumen es de los más
dispar, aun manteniendo un nivel de calidad bastante notable. Los
relatos elegidos en esta ocasión son:
-Cuerpos, de Pedro Pablo García May: Un entretenido y divertido
relato sobre los peligros de la adicción a las realidades virtuales,
con alguna dosis de género fantástico al final del relato.
-La paradoja de Barthes, de Lorenzo Isaac Luengo: Un enrevesado relato
"Borgiano" sobre la multiplicación de los autores
y la lucha por la posesión de sus obras. No es precisamente
de lo mejor que me he leído al ser una trama enrevesada en
exceso.
-Ojos aguamarina, de Julio Setién: Una historia de amores y
venganzas personales usando la tecnología de los videojuegos.
Sin ser una obra maestra es un relato bueno.
-La piel que te hice en el aire, de Rafa Marín: Un precioso
relato de amores homosexuales, vidas rotas, crónica de la movida
madrileña y fantasmas redentores. Este es el mejor de todos
los relatos que componen la antología (y de lo mejor que he
leído en los últimos tiempos.
-Obra maestra, de Francisco Ontaya: Un cuento breve sobre un autor
desquiciado deseoso de crear su obra maestra. El cuento está
bien narrado, tiene su ritmo; pero tiene un sabor a algo ya visto
que acompaña al lector desde la primera página hasta
la última.
-Bajando, de Ramón Muñoz: Una rutinaria historia sobre
la amistad entablada entre un realizador de documentales aislado en
mitad del océano y el calamar gigante protagonista de su documental.
-La mansión de los umbrales infinitos, de Jose Carlos Canalda:
Una novela corta con reminiscencias a la película "Cube",
aunque escrita años antes, donde se nos narra la angustia de
un hombre corriente atrapado en una laberíntica mansión
de la que parece no haber salida. La angustia del hombre está
bien retratada, pero no así la manera de escapar de la mansión.
-El hombrecillo de la maceta, de Alejandro Carneiro: Un sorprendente relato narrado a modo de diario personal e informe, donde nada es lo que parece, ni siquiera un apacible pitufo. Es un relato divertido y cargado de mala leche y humor negro. Por su culpa no volveré a ver a los pitufos o David el Gnomo de la misma manera
-Soñando del revés, de Eduardo Vaquerizo: Otra vuelta de tuerca al manido tema de las mega corporaciones y la realidad virtual (onírica en este caso). El relato es como todos los de realidad virtual, pero bien hecho.
En resumen éste volúmen de Artifex es imprescindible
para todos los que amamos la fantasía, pero se hecha en falta
algún relato más de ciencia ficción pura, ya
sea "hard" o de "space Opera".
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