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VIGILANTES CUESTIONADOS.

    La jornada laboral ha terminado. Después de un largo día trabajando como albañil en las obras de remodelación del Rockefeller Center, creo que me merezco un descanso.
    Regreso al hogar tras tomar unas cuantas cervezas con mis compañeros de obra en un bar cercano a la estación de la línea del metro que me llevará a casa. Vivo en Queens, gracias a Dios, sin embargo camino temeroso deseando llegar a casa. Mi mujer seguramente me habrá preparado algún bistec para cenar, sin embargo no tengo muchas ganas de cenar esta noche.
    Por fin he llegado a casa y a su teórica seguridad. Mi casa es una pequeña y coqueta vivienda unifamiliar, como la de casi todos los vecinos del barrio.
Elaine, mi mujer, abre la puerta y me recibe cariñosamente. Pese a que intenta ocultarlo, noto la preocupación en su rostro.
"No deberías trabajar nunca más en New York, es demasiado peligroso. Haz como yo que trabajo en el barrio, donde no puede pasar nada extraño" Suele decirme muchas veces. Tiene razón, pero por eso mismo trabajo en New York, la ciudad de los rascacielos y de los vigilantes. Los jefes me pagan mucho dinero extra si realizo obras en New York, casi nadie en su sano juicio querría trabajar en esa ciudad.

    Cuando me recrimina por trabajar en New York yo la respondo "Queens tampoco es tan seguro, si nó mira lo que les pasó a nuestros vecinos los Parker hace unos años. ¡Pobre Ben!" intentando quitarle hierro a la mala fama que tiene la ciudad que nunca duerme. Ella siempre me grita por ser tan insensible con Ben Parker, " bruto, recuerda que murió cuando intentaba entrar un ladrón en su casa".

    Pongo la tele para distraerme un rato, pero nada. Están emitiendo un reportaje sobre la última pelea entre Veneno y Spider-man. Por lo visto muchas personas resultaron heridas durante su pelea, e incluso ha habido un muerto.
¿Qué? ¡No puede ser! La pelea ha tenido lugar en el Rockefeller Center unas horas después que terminara la jornada.
Por lo visto en las imágenes que veo en la tele el destrozo ha sido grande, al menos han retrasado las obras y me darán más dinero para que las termine a tiempo..
De pronto la periodista, fría como un témpano de hielo, muestra una foto del fallecido. Me quedo petrificado, intento comunicárselo a Elaine -que ya está dormida en la cama-, pero las palabras no pueden salir de mis labios.
    El viejo Samuel, guarda de la obra -y quien me recomendó al capataz de la misma para que me contratara-, falleció cuando impacto contra él una bola hecha con tela de araña lanzada contra Veneno por Spider-man. No murió por culpa del golpe que le dio la tela, si no de un infarto. Estaba a punto de jubilarse y su corazón no andaba para muchos trotes; ver en primera fila una pelea entre dos enmascarados y participar en ella como "daño colateral" -como dicen en la tele- no le ayudó mucho a su gastado corazón.
    ¡Malditos vigilantes! ¿No podrían dejarnos a nosotros, la gente normal, vivir en paz?
No se quienes serán peores, si los vigilantes o los supervillanos. Parece como si ambos bandos de tíos en mallas disfrutaran peleando entre sí.
Además, los héroes atraen a los villanos. Si no fuera por ellos los villanos no existirían.
    Spider-man, Punisher, Blade, Daredevil... todos actuando fuera de la ley, ¡si querían detener a los malos que se hicieran policías! Y encima van por ahí creyendo ser Dioses, por encima del bien y del mal ¿Y si algún día se vuelven todavía más locos de lo que están ahora y llegan a creer que cualquier inocente es un criminal, por el mero hecho de no seguir sus ideales de justicia?
    Pero los  peores son los que tienen el amparo del gobierno: Los 4F, Los Vengadores, Thunderbolts... el gobierno les apoya ¿No será que conocen los trapos sucios de los que nos mandan y por eso el gobierno les apoya?¿O es por que son agentes del gobierno que nos controlan a todos? ¡Ojalá no existieran!
    Me voy a acostarme, estoy muy cansado. Antes de nada voy a darle las buenas noches a mi hijo. No lo hago: está dormido como un ángel y me da pena despertarlo.
Me acuesto y pienso en lo que nos deparará el mañana en este mundo de locos. No dejo de pensar en lo que le pasó al pobre Samuel; mi mujer, mi hijo, yo, podríamos ser las siguientes víctimas de esos seres todopoderosos y me siento como una hormiga entre gigantes.

    Es la hora de levantarme y volver al trabajo, se me va ha hacer difícil no ver a Samuel ¿Cómo estará la obra?¿Me despedirán por no tener nada que remodelar? Las dudas se me agolpan en la cabeza, mejor no pensar en nada.

    Me he duchado, afeitado, vestido y desayunado. Ya estoy preparado para otra dura jornada de trabajo.
Me despido de Elaine, ella trabaja como dependienta en un super del barrio y entra a trabajar más tarde que yo.
    De camino al trabajo sigo pensando en el mismo tema que ha tenido a mi mente ocupada toda la noche.
    Si yo tuviera el poder que tienen todos estos tipos no lo malgastaría en peleas callejeras contra otros supertipos; lo usaría para terminar con el hambre, la guerra y las injusticias en el mundo. ¿No es eso lo que realmente intentarán hacer ellos? No lo se.

    Llego al curro, otro día más. La obra, pese a los destrozos, sigue su curso. Antes de fichar contemplo una bengala estallando en el cielo con forma de 4, ¿qué harán los supertipos con mallas hoy?¿Cuantas vidas romperán en su lucha contra el "mal"?

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